miércoles, 27 de julio de 2011

Los por qués de Somalia

Da grima que nos pongan ciertas imágenes en el informativo, cuando estamos sirviéndonos un abundante plato de comida. "¿De verdad que esos niños se mueren de hambre? ¡Qué vergüenza que nos pongan esto a estas horas!"


International Relations and Security Network
La vergüenza es que estas cosas ocurran. De hecho, esos niños se mueren con el mismo hambre que hace unas semanas, pero no había nada novedoso que le diera un toque de actualidad a la noticia para que los medios de comunicación la colocaran en portada. Por eso ha sido una suerte que se haya reconocido la gravedad del problema, para elevar a la categoría de "hambruna" y poder meterlo en las agendas informativas. Ahora algunos niños sobrevivirán, pero cuando sus madres vuelvan cargando con ellos a sus tierras se encontrarán más de lo mismo. Seguirán siendo igual de vulnerables.

Por eso, otra de las verguenzas es que la única manera en la que se intente solucionar el desastre sea por la vía de la ayuda humanitaria urgente. Obviamente es la reacción instintiva de las ONGs pero de los gobiernos se espera más.

¿Por qué no se ha puesto remedio antes de llegar a un punto en el que millones de personas ven amenazada su vida por falta de alimentos?

Dicen que no falta el dinero sino que sobran los ladrones. Lo mismo podríamos decir en este caso. Hay dinero, de hecho la cantidad que el gobierno de España ha prometido donar a la catástrofe humanitaria del Cuerno de África, 25 millones de euros, no llega al 1% de lo que se va a invertir para sacar a flote la Caja de Ahorros del Mediterráneo, recientemente intervenida. Queda claro el orden de prioridades.

Muchos, más expertos, lo han resumido con ideas sencillas: el hambre no vende, no se contagia y quienes pasan hambre no son poderosos.

La crisis afecta a 12 millones de personas de Etiopía, Somalia y Kenia. Según la FAO, se necesitan 1.600 millones de dólares para los próximos doce meses. Vayamos más allá de la emergencia, a las raíces del problema. Estos son los elementos del cóctel:
  • Sequía extrema: la mayor desde 1951. Es uno de los pocos puntos del planeta donde, a pesar de encontrarse en el ecuador, la lluvia es poco frecuente. 
  • Escalada precio de los alimentos: en algunas zonas de Somalia el precio de alimentos básicos ha subido hasta un 270% en tan solo un año, según citaba Marta Arias, directora de campañas de UNICEF en el blog 3.500 millones.
  • Conflictos armados: tras una larga guerra civil que terminó en 1992, en Somalia no hay gobierno, no hay Estado. Los terroristas de Al-Shabaab deciden en estos momentos si la ayuda humanitaria pasa o no a las zonas necesitadas. 

¿Qué hay de las medidas a largo plazo? ¿Por qué no se interviene con planes adecuados?

Nos están contando el minuto a minuto de cómo se aglomeran cientos de miles de personas en los campos de refugiados. Incluso de cómo se pelean. Repiten los titulares de los líderes políticos arrimando el hombro por la causa, "ahora Somalia es lo más importante". Pero cuando pase un tiempo, antes de que se invierta en planes agrícolas o mejora de la capacitación, la noticia será otra, los políticos hablarán de otras cosas y a pocos les dará por preguntar qué ocurrió con Somalia.

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