lunes, 22 de agosto de 2011

¿Cómo será la Libia después de Gaddafi?

El asedio de Trípoli podría estar a punto de terminar. Los rumores acompañan a las noticias a partes iguales. Ayer se decía que Gaddafi podría estar volando a Venezuela, hoy que han aterrizado en Libia dos aviones sudafricanos. Lo que sí parece confirmado es que la guardia presidencial ha depuesto las armas, uno de los hijos del dictador se ha rendido y el otro ha sido capturado y los rebeldes podrían haber llegado a la Plaza Verde de Trípoli con el control ya de toda la ciudad, menos Bab al Aziziya, donde está situado el cuartel de Gadafi.

Las escenas de júbilo se repiten en múltiples ciudades del país, con ciudadanos rompiendo y pisando fotografías del líder libio. A pesar de que la Casa Blanca, el gobierno británico y múltiples voces le piden a Gaddafi que abandone el país, el dictador llama a su seguidores a que cojan sus armas. Quizá pronto los libios puedan contarnos muchas cosas más, ya que parece que la cobertura de Internet, suprimida desde el inicio del levantamiento, está volviendo al país.

Siete amargos meses de guerra civil

Desde su llegada al poder el 1 de septiembre de 1969, no fueron pocos los intentos de golpes de Estado para derrocarle, pero apoyándose en sus fieles, siempre consiguió aplastar los levantamientos. Tras ver los frutos de la primavera árabe en los vecinos países cómo no iban a intentar los libios una nueva insurrección. Y cómo no iba a comenzar en la península de Cirene, donde tradicionalmente han comenzado siempre los golpes de Estado.

La contraofensiva de las fuerzas armadas de Gaddafi contra los manifestantes que clamaban por cambios fue brutal desde el principio. La comunidad internacional habla pronto de crímenes contra la humanidad y de restablecer las sanciones internacionales ya impuestas al régimen, pero el dictador no se amedrenta. Y es que desde sus inicios, su estrategia pasaba por provocar atentados y después librarse de los castigos internacionales por el hecho de compensar a sus propias víctimas. El potencial petrolífero del país también ha sido una baza a su favor, consciente de que, al abrir las puertas a las grandes compañías petroleras occidentales, se convertía en un "amigo" de Occidente. 

¿Cuál es el futuro?

Los libios no distinguen izquierda ni derecha en la política. Tras 41 años de dictadura inclasificable, sólo quieren liberarse del Libro Verde. Han superado casi siete meses de enfrentamientos porque la garantía del movimiento rebelde era su propio convencimiento de que no sería una guerra fácil ni corta. Pero su desventaja es la falta de líderes. No tienen pinta de ser militares, no hay un plan predefinido. 

Hay quienes dicen que el próximo peligro para los libios no son las fuerzas de Gaddafi, ya maltrechas (con la guardia pretoriana rendida, sus hijos capturados y la mayor parte de Trípoli tomada por los rebeldes) sino los enfrentamientos entre los propios rebeldes en su intento de controlar la capital. Por ahora parece que no hay un líder rebelde que sea respetado por todos, como aseguraba a Reuters la directora para Medio Oriente de la empresa de inteligencia Stratfor Kamram Bokhari

Posibles líderes

No hay demasiadas instituciones estatales que puedan servir en la transición y el poder de las tribus (y por tanto la división) es grande. Estos serían los líderes más destacables.
  • El presidente del Consejo Nacional de Transición Abdel Jalil era el ministro de Justicia en el momento del levantamiento en febrero, pero renunció cuando se utilizó la violencia contra los manifestantes. Bajo su sombra podría desarrollarse el primer gobierno post Gaddafi. 
  • También se cuenta con el considerado primer ministro por los rebeldes Mahmoud Jibril, un ex funcionario que por su experiencia debería formar parte de la nueva administración. 
  • Por último, Ali Tarhouni, opositor formado en el exilio, ha regresado al país para apoyar a los rebeldes. 

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