lunes, 29 de agosto de 2011

Argelia, actor invitado en la guerra de Libia. España observa

En sólo tres días Argelia ha entrado en la actualidad informativa por varias noticias. Una de ellas, el atentado de dos terroristas suicidas que han causado 18 muertos tras inmolarse en un cuartel en Cherchel, al oeste de la capital. La segunda de ellas, el rumor y posterior desmentido del ministerio de asuntos exteriores argelino de haber acogido a Muammar Gaddafi. Y por último, la confirmación de que la mujer y tres de los hijos del dictador (Muhammad, Hannibal y Aisha) han llegado a Argelia, su vecino del oeste. Los tiros no iba tan errados.

Así, pues, nuevo capítulo de la guerra de Libia, esta vez con Argelia como escenario y el gobierno de Bouteflika como actor secundario. Eso sí, según un portavoz del ministerio de exteriores argelino, todo se hace desde la más "estricta neutralidad" y por razones humanitarias. Ya veremos con el tiempo si así es. Por ahora, aún no se ha escuchado pedir la salida de Muammar Gaddafi, quien, por el momento, continúa desaparecido.

De confirmarse el derrocamiento de Gaddafi, Argelia, el país más poblado del Magreb, va a quedar en el punto de mira. Una situación comprometida en su entorno más inmediato y no sólo porque mantiene un régimen anterior a las revueltas en el mundo árabe: así ocurre en su tradicional enemigo Marruecos. Aunque se ha informado de un encuentro entre el ministro de Asuntos Exteriores Mourad Medelic y el líder del Consejo Nacional de Transición (CNT) Mahmud Jibril en El Cairo, Argelia ha anunciado que no reconocerá al CNT  como legítimo representante del pueblo libio. La noticia de la entrada de los rebeldes en Trípoli no fue ni noticia de apertura en los informativos de la televisión pública (la única en el país), ni siquiera estuvo entre los titulares. El CNT se lo ha tomado como una ofensa, un acto de agresión. No era este país el único que ofrecía alojamiento al clan Gaddafi. También Burkina Faso o Guinea Ecuatorial se perfilaban como los posibles destinos del coronel.

El gobierno español siempre sigue atentamente los acontecimientos en Argelia, por ser nuestro principal proveedor energético, a quien compramos un tercio del gas natural que adquirimos. Un importante gasoducto de mil kilómetros, el Medgaz, atraviesa el Mediterráneo a una profundidad de dos kilómetros, uniendo Argelia con España y, a través de ella, con Europa. Iberdrola, Cepsa y Endesa son algunos de sus accionistas. Además, los conflictos sobre el precio del gas entre la española Gas Natural y la compañía estatal argelina Sonatrach han durado cuatro años y han llegado a poner en jaque la relación entre ambos países y las cuentas de la empresa energética española.

Por todo ello, preocupa pensar si la caída del régimen dictatorial libio (aún por completarse) podría impulsar a uno de los países del norte de África al que parece que aún no ha llegado la primavera. Y no será porque sus ciudadanos no lo hayan intentado. Casi al mismo tiempo que en Túnez salieron a la calle para pedir el fin de un estado policial que se ha alargado durante décadas pero las manifestaciones se vieron silenciadas a la fuerza. Poco después, el 15 de abril, Bouteflika prometió ciertas medidas de apertura política, una revisión controlada de la Constitución, al estilo de la marroquí, sin asamblea constituyentes ni complicaciones que le pueda hacer perder el dominio. Si estas medidas no responden a las peticiones de la población, probablemente habrá un otoño caliente en el país.

1 comentarios:

Totalmente de acuerdo. Saludos. http://ahorafrica.blogspot.com/

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