viernes, 21 de octubre de 2011

3, 2, 1… ¿Libertad?


Entre dudas todavía sobre cómo murió, si en fuego cruzado o si ajusticiado, las imágenes del cadáver de Gaddafi han dado la vuelta al mundo. Con el dictador muerto queda un cierto sabor agridulce: las víctimas merecían que fuera juzgado ante un tribunal por crímenes contra la humanidad. Su fallecimiento ha impedido que se hiciera justicia. No podremos verle entre rejas.




Se descarta que el ex mandatario muriera en el bombardeo de la OTAN a un convoy que escapaba de Sirte, ya que consta un vídeo de Gaddafi capturado y con vida. ¿Hay que recordar que capturar a un enemigo, torturarlo y asesinarlo es un crimen de guerra? Sea en las circunstancias que sea, con guante blanco o a palos. Y un defensor de los Derechos Humanos debe defender también los del dictador peor pintado.

He sido muy escéptica sobre su muerte. Yo no conozco de nada a Gaddafi, las imágenes que he visto podrían ser suyas o de cualquiera que se le parezca. No sería el primer caso en que entra en juego un doble del dictador y cualquiera que haya estudiado un mínimo de edición fotográfica y realización de videos coincidirá en que no siempre podemos creer lo que vemos. Ahora que parece que cientos de libios hacen cola para contemplar el cadáver, entiendo que es verdad y Gaddafi es historia. 

Su influencia ha sido larga. Gracias a Por fin en África conocí hace unos meses algunos datos más del poder de Gaddafi en el continente. Un poder que también es grande fuera. Un 25% del petróleo que se consume en Italia procede de Libia. 


La ministra Trinidad Jiménez comentaba estos días que es de esperar que se convoquen elecciones para dentro de unos ocho meses. La mejor lección para los demás tiranos no es sólo el derrocamiento de un dictador sino ver cómo el poder del pueblo se ordena y encamina hacia una verdadera democracia representativa. Será complejo en un lugar sin tradición democrática.

Mientras la ONU investiga la muerte de Gaddafi, lo que a mí me preocupa es quién garantizará a los libios la transición a la democracia tras estos ocho meses de guerra y cuarenta y dos de dictadura. Los líderes del mundo han puesto el acento en que los libios son las víctimas y ellos son quienes deben atraer la atención.

La OTAN ha decidido terminar su misión el 31 de diciembre. A mí me parece bastante optimista pensar que los enfrentamientos van a terminar en un país con tantas divisiones y armas. 

Son muchos los retos. ¿Es posible partir de cero?

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