lunes, 25 de febrero de 2013

¿Participará García-Margallo en las protestas en Mauritania?

Después de una fugaz visita de fin de semana a Mali, Níger y Mauritania, el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación termina su gira africana hoy lunes en Nuakchot. En su intención de conocer de cerca la situación de la región que atraviesa una crisis política y humanitaria, continuará su ronda de entrevistas en tierra mauritana. Su agenda prevé encuentros con su homólogo Hamadi Ould Hamadi, que ya le dio la bienvenida ayer a su llegada, el primer ministro Mulay uld Mohamed Lagdaf y el presidente Mohamed uld Abdel Aziz.  


Los ministros de Asuntos Asuntos Exteriores de España y Mauritania
 - Foto de Europa Press
El asunto central del viaje, sin duda, es conocer la visión de este vecino de Mali sobre el conflicto que está sufriendo el país saheliano. Pero hay otros temas destacados que podrían estar sobre la mesa. Por ejemplo, debido a que las costas mauritanas son uno de los principales puntos de origen de la inmigración clandestina hacia Europa, Mauritania es objetivo prioritario de la cooperación española al desarrollo, a pesar del drástico recorte que ha experimentado esta partida. O quizá la crisis en torno al acuerdo de pesca UE-Mauritania. Pero me atrevo a asegurar que no habrá una sola palabra del ministro sobre la fecha de hoy: 25 de febrero y  lo que significa este día para el equivalente del "colectivo de los indignados" en Mauritania.

Y es que la fecha no podía ser más señalada. Más que el aniversario de la independencia, más que cualquier celebración del gobierno, hoy es un día para recordar ya que es el segundo aniversario de la llamada revolución mauritana y una fecha de reivindicación de los derechos humanos en Mauritania.


Protestas en Mauritania en el 25 de Febrero de 2013 -
Foto http://www.facebook.com/m25fev
Mientras la inmolación de un joven hacía estallar Túnez, los libios de la cirenaica caldeaban el ambiente y Egipto salía a la plaza Tahrir; la aparición de las protestas de Mauritania se reducía a cero en los medios occidentales. Tuvo que pasar algo más de un año para que las manifestaciones en las calles de Nuakchot fueran materia de noticias en España. La indignación había ido creciendo hasta que explotó en las protestas del 25 de febrero. No era para menos. En la actualidad, la estabilidad política de Mauritania y la alianza de su presidente contra el terrorismo islámico han convertido al país en un aliado de las potencias occidentales. Pero la población no olvida, que Mohamed uld Abdel Aziz llegó al poder tras un golpe de Estado y, a pesar de que unas elecciones le ratificaron en su cargo, su presidencia es ampliamente cuestionada. Los militares dominan la vida política y social, el gobierno no ha erradicado la grave corrupción y la población se ve afectada por una alta tasa pobreza, analfabetismo que afecta a casi la mitad de la población mayor de 15 años, falta de horizontes laborales, las consecuencias de la crisis alimentaria que afecta a la región del Sahel y la consecuente subida del precio de los productos básicos. Mauritania era un polvorín.

El Gobierno no ha dudado en utilizar la represión, las detenciones y el desprestigio contra las protestas. Un joven falleció a causa de los disparos de la policía en una manifestación del movimiento Touch pas ma nationalité que se opone al intento de arabizar el país y despojar a la población negra de sus derechos. No existe un plan nacional para luchar contra la esclavitud que a pesar de haber sido abolida continúa siendo una práctica existente.

Pero probablemente, son cosas en las que José Manuel García-Margallo no se mete.

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