miércoles, 12 de junio de 2013

Ola de calor sin precedentes en Mauritania

Veinticinco personas han fallecido en diferentes regiones de Mauritania como consecuencia de una ola de calor sin precedentes que ha llevado a los termómetros más allá de los 50ºC. En un país acostumbrado a la dureza del desierto hacía más de medio siglo que no se registraban temperaturas tan elevadas.

Llanura mauritana. Foto de John Spooner.


Los mauritanos en la diáspora en ciudades europeas como París siguen de cerca la evolución de sus familiares. Es habitual que las temperaturas más altas se registren en el mes de mayo, especialmente en la región más occidental, pero la bofetada de calor está superando todos los registros y se está haciendo sentir especialmente en el este y el sur del país. La insolación, la deshidratación y otras enfermedades causadas por el calor han provocado no sólo un alto número de muertes sino también numerosos ingresos en hospitales. 

La mayoría de los fallecidos han sido ancianos de las regiones de Trarza, Brakna, Assaba y Hodh occidental, donde las temperaturas han superado los 46º. En algunos de los casos, las fuentes hacen referencia a síntomas misteriosos y se ha llegado afirmar que se han confundido fallecimientos por problemas cardiacos y altas fiebres atribuídos a las temperaturas, cuando en realidad eran casos de meningitis o alguna otra epidemia. Por ello, el ministro de salud Ahmedou Ould Jlfon se ha trasladado hasta la ciudad de Aleg, donde habrían muerto ocho personas debido a la meningitis, según la versión oficial.
 
Para evitar las graves consecuencias de este rebote en las temperaturas que van desde los golpes de calor hasta las intoxicaciones alimentarias o las infecciones intestinales, los servicios médicos han hecho una serie de recomendaciones especialmente necesarias en el caso de niños y ancianos tales como permanecer en casa durante las horas pico de calor, beber mucha agua y evitar fatigas innecesarias. Y que en caso de empeoramiento del estado de salud se dirijan al centro sanitario más cercano.
Parece pura ironía. Esta ola de calor coincide en el tiempo con una de protestas por limitaciones del agua potable. Numerosas manifestaciones se han extendido por el país, son protestas que llevan repitiéndose los últimos meses como las de Brakna, donde han fallecido al menos 12 personas, y a finales del mes de mayo los ciudadanos volvían a exigir que se llevara a cabo el suministro de agua potable. En la mayoría de los casos, son reprimidas por los militares en un ejercicio de absoluta falta de empatía con los ciudadanos que reclaman deechos como el agua o la electricidad como en el caso de Bassiknou.


Protestas en Brakna, vídeo de Alakhbar.

En numerosos pueblos como Boughabra han denunciado el mal funcionamiento de su único pozo de agua. A pocos kilómetros de Sélibaby, la capital de Guidimakha y donde la mínima registrada ha sido 33ºC, tener agua potable es un privilegio que pocos ciudadanos disfrutan.

En el centro de Mauritania, en el departamento de Moujrya, en la provincia de Tagant, los vecinos aseguran haber denunciado su situación ante Hamdi Ould Mahjoub, director de la ANLSESILP, la Agencia Nacional de Lucha contra las Secuelas de la Esclavitud, de la Inserción y de la Lucha contra la Pobreza. Pero ha sido en vano. No parece, por tanto, que la sed de los mauritanos sea un problema que el Gobierno esté dispuesto a evitar o que al menos tenga la capacidad de hacerlo.

Pozo fortificado en Ouadâne, Adrar. Foto de Carlos Oliveira Reis.

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