sábado, 23 de noviembre de 2013

Elecciones en Mauritania con el boicot de la oposición

Carteles electorales con una
exótica presencia femenina
Hace más de cuatro años que los mauritanos pasaron por última vez por las urnas. Las circunstancias eran complejas. El general Mohamed Ould Abdel Aziz acababa de derribar con un golpe de Estado militar la incipiente democracia de pocos meses de la que disfrutaba el país. En la primavera de 2009 se celebró una primera ronda de elecciones que finalmente en la segunda vuelta confirmaron al golpista general como presidente electo. Voilà.

La convocatoria de hoy no está exenta de polémica. Son las primeras elecciones legislativas y locales desde entonces. El mandato de los actuales representantes del pueblo expiró en octubre de 2011 pero la fecha de los comicios se ha hecho esperar, en medio del descontento generalizado entre los partidos de la oposición agrupados en la Coordinadora de la Oposición Democrática (COD). En un momento se escogió como fecha el 31 de marzo, pero de nuevo fueron postergadas como recogió el blog África no es un país

La oposición denuncia que el régimen de Abdel Aziz es ilegítimo y ha pedido a las claras la dimisión del presidente. Exige que estas elecciones se celebren bajo la supervisión de un gobierno de unión nacional, término que ha sido rechazado categóricamente desde la actual presidencia. El último movimiento del COD ha sido declarar su boicot a las elecciones, aunque uno de los diez partidos formalmente incluidos, los islamistas de Tawasul, sí que han decidido participar en ellas. También lo hará el Partido de la Alianza Popular Progresista (APP) aunque su presidente Messaoud Boulkheir, actual presidente de la Asamblea Nacional, se ha manifestado favorable a que se pospongan una vez más.

El presidente Mohamed Ould Abdel Aziz aparece en
los carteles de su partido. 
Los carteles cubren las paredes de la capital Nuakchot y sorprenden a los ciudadanos llamados a elegir a 53 miembros del Senado Majlis al-Chouyoukh y a los 81 miembros de la Asamblea Nacional Majlis al-Watani además de las instituciones locales. Muchos se desentienden, se sienten desencantados de la clase política. Otros directamente no podrán votar. 

Y es que uno de los temas candentes en vísperas de las votaciones ha sido el censo electoral. En un país de fronteras recientes (menos de un siglo) y una elevada diversidad étnica, dado que en él habitan moros blancos, moros negros y diversas etnias negras (soninké, wolof, peul), la confección de las listas electorales se ha convertido en un problema en los últimos años. En la frontera con Malí y Senegal son centenares los mauritanos negros que han denunciado que el gobierno intenta privarles de la nacionalidad exigiéndoles requisitos imposibles como alerta el colectivo Touche Pas à Mon Nationalité. Hasta 70.000 ciudadanos podrían encontrarse en esta situación.

Denuncia de un tuitero mauritano al que se le
ha denegado la ciudadanía del país

Las críticas son numerosas: se habla de una convocatoria unilateral a espaldas del pueblo, de compra de votos, de ciudades que registran a decenas de personas nacidas en 1905... Los días previos han sido calientes, con ataques de la policía a las manifestaciones pacíficas contrarias a las elecciones denunciados a lo largo y ancho de las redes sociales que ha durado hasta ayer mismo.

La inestabilidad política es uno de los retos que tiene que superar este país del Atlántico, junto con ls tensiones internas y la erradicación de la esclavitud que a pesar de haber sido abolida y criminalizada persiste convirtiendo a  Mauritania es el país del mundo con el mayor porcentaje de población bajo esclavitud, un 4%.

Si la asistencia no es masiva o al menos elevada, el gobierno verá desgastado su poder. Y las elecciones presidenciales jprevistas para julio están a la vuelta de la esquina... O deberían.

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