sábado, 16 de noviembre de 2013

Me alegra que la selección española juegue en Guinea Ecuatorial

Nube de palabras relacionadas con Guinea Ecuatorial en
vísperas del encuentro recogidas en los medios digitales
especialmente en Twitter. Fuente: Radian6
De pronto Guinea Ecuatorial salta a primera plana de los periódicos. La selección española de fútbol está ahora mismo en Malabo esperando al partido amistoso que se celebrará en breve y si no fuera por ello no estaríamos hablando de lo que ocurre en nuestra antigua colonia en África.

Y es una pena. Porque en general en España se habla poco sobre la situación en el país, para bien o para mal. Aunque en este caso es para mal.

Con motivo del encuentro deportivo han sido muchas las voces críticas que se han levantado denunciando que la selección haya accedido a jugar un partido amistoso en un país donde hace más de treinta años la dictadura de Teodoro Obiang pisotea los derechos humanos. Y sobre todo que lo haya hecho sin una pizca de crítica.

Los jugadores, el seleccionador nacional Vicente del Bosque y la Federación Española de Fútbol intentan desmarcarse y las únicas conclusiones que podemos sacar de sus palabras es que se trata de un encuentro meramente deportivo. Del Bosque trataba de separarse de la polémica en la que le ha metido la federación afirmando: “No venimos a apoyar ni a derrocar a nadie, simplemente, venimos a jugar, a extender nuestra marca y nuestro fútbol”. En fin, que ellos no están para entrar en consideraciones políticas. No será necesario, ya lo hace el propio régimen de Obiang que no ha perdido ocasión para colocarse en la escena internacional al lado de la actual campeona del mundo. Dice que España jugará sin contraprestación económica debido a las excelentes relaciones ante ambos países. Un lavado de cara que favorece sólo a quien desde el poder ha permitido que, en el país con la mayor renta per cápita y tercer productor de petróleo del continente, el 80% de la población viva con menos de 2 dólares al día y la riqueza sólo alcance a la propia familia y allegados de Obiang.

Sin esta cita deportiva existirían pocas oportunidades para recordar las vulneraciones a los derechos humanos que comete este gobierno. Aministía Internacional no ha perdido la ocasión para encargar a la delegación española desplazada a Malabo un mensaje: que si se encuentra con Obiang denuncie la detención y torturas que sufre Agustín Esono, como otros tantos presos políticos y exiliados que ahora se encuentran en España. Son ellos los que menos entienden que la selección se preste a la foto con tanta facilidad sin contemplar las consecuencias políticas y que el gobierno de Rajoy envíe al secretado de Estado de Cooperación pocos días antes. 

Esperemos que en la agenda de esta primera visita de un alto cargo del actual gobierno lleve también la cuestión de la libertad de expresión para reportar después al presidente. Pero más bien parece que la intención es allanar caiga quien caiga las relaciones con Guinea Ecuatorial y con su petróleo, creeremos los mal pensados.


Ahora bien, no olvidemos que los motivos para no jugar en Guinea Ecuatorial se repiten en muchos otros países. La crítica debe alcanzar a todos, aunque esté mejor visto que el Real Madrid se dé un baño de multitudes cada verano en China o las recientes olimpiadas que allí se celebraron. Pero lo cierto es que también es una ocasión más para la denuncia o el boicot, como recuerda en su blog El Señor Kurtz.


Sólo por el pueblo ecuatoguineano merece la pena esta visita. Sin duda merece poder disfrutar de un encuentro deportivo de este nivel, aunque es poco probable que la mayor parte de la población haya conseguido una entrada. Ni se la pueden permitir ni habrá estado al alcance de su mano, puesto que parece que han sido repartidas entre los afectos al régimen, para no tener voces discordantes en las gradas. Antes de comenzar el partido, quien ya ha ganado ha sido el propio Obiang.  

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